Aumenta demanda por pensiones, surgen nuevos establecimientos y promueven el coliving

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El creciente arribo de inmigrantes al país dinamizó el negocio de las pensiones, que encontraron en los recién llegados clientes con una urgente necesidad de soluciones habitacionales.

Según datos divulgados por la Cancillería, por día se tratan 45 solicitudes de residencias de extranjeros, la gran mayoría de venezolanos que abandonaron su país por motivos políticos y económicos. Entre enero y abril de este año, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha tramitado 5.326 residencias permanentes, de las cuales 2.486 representan a personas de Venezuela.

Esto supone un desafío para el país en materia de vivienda y soluciones habitacionales, puesto que en algunos casos se trata de llegada de personas solas o de matrimonios, pero en otras oportunidades son familias enteras compuestas por cuatro o más integrantes.

La elevada demanda motiva el dinamismo del segmento de pensiones, pero también el surgimiento de otras propuestas de mayor calidad, muchas en los barrios donde se registra una concentración de estos establecimientos.

Según las autoridades departamentales, los barrios del Municipio B concentran el mayor número de estos locales, especialmente Ciudad Vieja, Centro, Cordón y Tres Cruces. También en Palermo, Barrio Sur, y algunas otras zonas más alejadas de ese punto de la capital.

Se trata, en la mayoría de los casos, de propuestas accesibles para quienes poseen recursos económicos escasos, que pueden afrontar el pago de una habitación con servicios reducidos.

De acuerdo a un relevamiento hecho por revista Propiedades, el promedio diario de una pensión ronda entre los 300 y los 600 pesos. Aquellas ubicadas dentro de establecimientos más deteriorados tienen el menor costo.

Quienes desean arredrar una habitación por semana suelen abonar entre 2.300 y 3.000 pesos. En tanto, un acuerdo por mes suele rondar los 8.000 y 10.000 pesos.

En todos los casos, las pensiones de mejor categoría son las que cobran una tarifa más elevada. Por lo general, las habitaciones comparten los servicios higiénicos, pero en algunos locales se ofrece habitación privada y baño de uso exclusivo, lo que incrementa el precio de la tarifa que se cobra a los residentes.

La elevada demanda de este tipo de soluciones habitacionales provocó la aparición de nuevas propuestas, que, incluso, se publicitan por Internet y buscan captar a un público migrante de mayor capacidad adquisitiva y, además, a ciudadanos del interior del país que llegan a Montevideo por trabajo o estudio.

Es el caso, por ejemplo, de la Casa Magallanes y House Defensa Montevideo, dos locales que se ubican a pocas cuadras de la avenida 18 de Julio. Sus precios suelen ubicarse en los extremos más altos de las tarifas relevadas. Ofrecen cuartos individuales y otras propuestas colectivas, pero también una mejor atención y ammenities que es difícil hallar en las pensiones tradicionales.

Las autoridades entienden que la demanda habitacional puede ser solucionada, en algunas ocasiones, por iniciativas de coliving, como ocurre en otros países.

Esta experiencia de habitar un inmueble de manera colectiva y compartir espacios como livings, cocinas y salas de dispersión, es furor en el mundo. Se trata de experiencias a las que suelen recurrir algunos jóvenes que están a medio camino de la independencia económica respecto a sus padres y, también, por aquellas personas que se trasladan a una ciudad por un tiempo para trabajar o estudiar.

Pero el coliving podría dar solución a parte de la migración extranjera, especialmente a aquella de mayor capacidad adquisitiva, que llega a Montevideo con el objetivo de lograr una inserción laboral. Además, también permite acceder a una solución habitacional sin tener que presentar una garantía de alquiler, un requisito difícil de obtener para algunos recién llegados al país.

En la Ciudad Vieja ya funciona ZAG Coliving, una iniciativa de Sinergia –una empresa dedicada casi exclusivamente a desarrollar lugares de coworks- y la firma inmobiliaria ACSA. Eligieron el viejo hotel Plazafuerte, emplazado en Bartolomé Mitre, a metros de la peatonal Sarandí.

Tras un proceso de adaptación y remodelación, se logró crear una estructura capaz de atraer a turistas y extranjeros que buscan residir en Uruguay.

“Viví en espacios diseñados para favorecer grandes interacciones: zonas comunes activas, lugares amplios para trabajar, comer, pensar, descansar, divertirte, compartir y relacionarte con una comunidad amigable, entretenida y productiva”, se promociona este coliving en su web.

ZAG Coliving cuenta con 20 habitaciones en sus más de 1.000 metros cuadrados. Hay cuatro camarotes cuyo precio por noche es de 50 dólares para una persona y 65 para dos personas, una tarifa mucho más elevada que la de las pensiones.

En tanto, la habitación standard sale 18.500 pesos por mes para una persona y 23.000 pesos por mes para dos personas. La habitación premium cuesta 23.500 pesos por mes para una persona y 27.000 pesos por mes para dos personas. Todas las propuestas cuentan con comodidades difíciles de encontrar en pensiones.

El director ejecutivo de Sinergia, Martín Larre, dijo a Propiedades que “se superó las expectativas” ya que en la apertura, a comienzos de año, la ocupación era de 80% y hoy se llega casi al 100%.

“Creo que hemos podido generar una experiencia que va mucho más allá de lo funcional, y el mercado ha sido muy receptivo. Ofrecemos flexibilidad y eso es muy valorado”, afirmó.

“Tenemos perfiles variados ya que tenemos extranjeros de diferentes nacionalidades pero también uruguayos. En edad van desde los 25 a los 40 años. En general profesionales independientes o que trabajan para empresas del extranjero en Uruguay”, indicó.

La idea es poner en marcha un plan de expansión y que, por ejemplo, antes de fin de año ya esté encaminada la apertura de otro establecimiento. Larre no profundizó en detalles, pero señaló que se analizan diferentes barrios de Montevideo. “Esperamos poder cerrar este año con un segundo coliving confirmado”, apuntó.

Foto: ZAG Coliving