Intendencia de Maldonado respalda iniciativa de Viñoly pese a resistencia de la academia y vecinos de la zona

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La Intendencia de Maldonado resolvió impulsar frente a la Junta Departamental el segundo proyecto presentado por el arquitecto Rafael Viñoly y el empresario hotelero italiano Giuseppe Cipriani para remodelar el hotel San Rafael y edificar otros edificios pese a la resistencia exhibida por parte de la academia y las organizaciones vecinales de Punta del Este.

La idea, entonces, es ejecutar este proyecto polémico que representa una inversión de 400 millones de dólares. Comprende restaurar el hotel San Rafael y edificar dos torres horizontales levantadas sobre basamentos sobre el viejo edificio del hotel, en una superficie total de 183.000 metros cuadrados.

Una de ellas, de 100 metros de altura, estará en paralelo a la rambla. La otra, construida en forma perpendicular, tendrá 60 metros.

Viñoly debió cambiar el proyecto original que tenía pensado para el lugar y que comprendía cuatro edificios. Uno de ellos era un rascacielos de 300 metros de alto y 67 pisos. También había ideado un puente que conectara el hotel con la playa, algo que tenía pocas posibilidades de prosperar teniendo en cuenta que iniciativa de ese tipo ya habían sido rechazadas anteriormente.

Desde la Intendencia de Maldonado se manifestó a Propiedades que el cambio presentado por Viñoly luego del primer contacto entre las partes fue satisfactorio.

El arquitecto Roberto Chiacchio, director general de Planeamiento del gobierno fernandino, afirmó que es una propuesta atractiva y que se aguarda a la brevedad un pronunciamiento de la Junta Departamental de Maldonado para su consideración.

Chiacchio indicó que el segundo proyecto es “más armónico” con el entorno ya que la altura total de las torres no superará los 100 metros de altura. Se trata, agregó de torres con un “lenguaje diferente” al que se pretendía edificar inicialmente, que tenía más de 60 pisos.

“Lo que tiene de buena esta segunda propuesta es que pone valor al edificio del hotel San Rafael. Queda destacado, y en la primera no era tan así. Siempre tenemos que tener presente que el objetivo era recuperar ese edificio”, sostuvo.

En ese sentido, Chiacchio indicó que “el segundo proyecto es mejor” porque, además de eliminar la torre de más de 60 pisos, se elimina el pasaje hacia la costa”.

Pese al beneplácito de la administración del intendente nacionalista Enrique Antía, Chiacchio sabe que no hay conformidad absoluta en los vecinos de la zona y en la academia con la segunda maqueta de Viñoly.

“Como todo en la vida, hay gente a la que le va a gustar y gente a la que no. Para la Intendencia es importante la inversión y la recuperación de la zona. Todos quieren que se salve el edificio, pero hasta el momento no llegaron ideas aplicables”, manifestó.

Algunos vecinos y comerciantes de la zona reclaman edificaciones similares a las que ya existen en esa zona de la playa Brava de Punta del Este. Pero no hay inversionistas privados que quieran recuperar el hotel y, además, invertir en torres de esas dimensiones.

“No apareció nadie a invertir en cuatro plantas y reconstruir el hotel. Lo posible es esto. Es una propuesta sustentada y fundamentada. Me parece que este es el camino posible”, manifestó Chiacchio.

Enorme error

El arquitecto Conrado Pintos, socio del estudio Lorieto, Pintos y Santellán, fue muy crítico en diálogo con Propiedades con ambos proyectos de Viñoly para el predio del San Rafael. Consideró “desajustado” el primero debido a la altura que presentaba la torre principal, pero sobre el segundo fue más allá.

A su entender, la primera solución presentaba “la tipología frecuente” de los proyectos arquitectónicos de ese estilo: la edificación de torres. En el segundo, entiende Pintos, hay una “voluntad de notoriedad de lo no frecuente”.

Cree que con su nuevo proyecto, Viñoly “busca forzar el sentido común de la disciplina”, procurando acudir a elementos del constructivismo ruso y del Plan de Tokio de la década de 1960.

Desde su perspectiva, es un “enorme error” dar vida a la iniciativa que presentó en segundo lugar. Quizás perjudique al turismo, que busca “algo diferente de los propio”.

El proyecto, con esas dos edificaciones de magnitud, puede desincentivar a quienes procuran hallar en su tiempo de descanso un panorama urbano diferente al que le es habitual. “Hay que tener cuidado con ese tipo de estilo depredador. No hay necesidad de hacer un proyecto de esas características”, afirmó Pintos.

“Viñoly tiene las herramientas para resolver esto de otra manera”, manifestó el arquitecto, quien dijo conocer al detalle los trabajos de Viñoly en otras partes del mundo. 

Foto: Intendencia de Maldonado