Decano de Arquitectura: Es necesario darle “más dinamismo” a Montevideo; hay “mucha demora en corregir rumbos”

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A sus 51 años, Marcelo Danza asumió como decano de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FADU) de la Universidad de la República. A lo largo de su carrera experimentó los cambios que ha tenido la formación profesional de los estudiantes, puesto que una vez que egresó permaneció en la institución en diferentes cátedras como docente.

Se especializó en arquitectura hospitalaria y ha trabajado en algunos proyectos de envergadura. Hoy en día ejerce el cargo de manera simultánea a su trabajo en un estudio de arquitectos del cual es socio junto a Thomas Sprechmann, quien fuera su docente.

Según dijo a revista Propiedades, el mayor desafío que tiene la FADU es formar arquitectos con capacidad de ejercer su profesión en base a las herramientas y la realidad que habrá en el futuro.

“Una de las características de la contemporaneidad es lo acelerado de los cambios. Hoy la vida humana puede ser lo suficientemente larga para participar en más de un estado de las cosas”, sostuvo. “Tenés que formar gente muy permeable a lo que pasa en el mundo más allá de los límites de la academia y del ensimismamiento académico. Se tiene que estar atento a lo que pasa en la cultura, en la economía, en la sociedad y en la tecnología. Hay que preparar a la gente no en un montón de certezas, sino en una formación que le permita interactuar en un mundo que hoy no conocemos”, añadió.

Desde su perspectiva, el arquitecto uruguayo es bien ponderado en otros países, y ello se comprueba en el nivel de internacionalización que han logrado los estudios locales y, además, las posiciones alcanzadas por quienes se deciden a emigrar.

Además, entiende que la propia matriz cultural de Uruguay es permeable a lo que ocurre en otros lugares. “Somos una sociedad muy chica, tenemos poca producción cultural original, lo que hace que seamos atentos a lo que pasa en el mundo para estar actualizados”, afirmó. Eso mismo ocurre en la arquitectura, dijo, ya que es una disciplina en la que hay “una larga tradición de apertura”.

¿Qué ocurre en Montevideo?

Desde su punto de vista, es necesario darle “más dinamismo” a Montevideo ya que hay “mucha demora en corregir rumbos” en los planes de ordenamiento territorial.

“Tengo una mirada positiva en cuanto a los momentos históricos. Estamos mejor de lo que hemos estamos, pero tenemos que rever dónde estamos. No porque está todo mal. Se han ido corrigiendo rumbos, pero tenemos mucha inercia y mucha demora en corregir rumbos en planes de ordenamiento que quedan durante 30 años como nuevos y fueron nuevos, estuvieron bien y por suerte que existieron, pero hay que actualizarlos. Paso el tiempo y aquello que funcionaba ahora no, y tenemos que animarnos a cambiarlos”, sostuvo.

A su entender, Uruguay cuenta con un sistema político, institucional y universitario que da “muchas garantías” y eso lo convierte en “muy lento”. Y ello genera que “cuando queremos adaptar el cambio ya hay otro cambio”.

Ante esta realidad, Danza cree necesario adoptar un “dinamismo” que hasta el momento no existe en la gestión de la ciudad y en la propia formación de conocimiento.

Entiende a Montevideo como una ciudad “bien concebida” en su momento, pero que no supo adaptarse a los cambios, por ejemplo el incremento del parque automotor circulante y la movilidad de la población dentro de la ciudad y sus zonas adyacentes. “Hay que tratar de generar los cambios que no vas a ver”, reflexionó.

Viviendas promovidas

Danza reconoció que las construcciones hechas al amparo de la ley de vivienda promovida han modernizado áreas centrales de la ciudad, por lo que destaca que el Estado “siga teniendo capacidad de generar cambios”, en esta ocasión en base a beneficios impositivos.

“Durante mucho tiempo escuchamos que era imposible lograr torcerle la mano a la tendencia de crecimiento hacia el Este por la zona costera. No digo que la vivienda social revirtió esa expansión, pero cambió la tendencia”, manifestó.

Igualmente, fue crítico con la herramienta porque “no se logró” que las viviendas construidas realmente fueran “de interés social” puesto que “se ubican totalmente por fuera de los costos” que pueden afrontar los beneficiarios. “Hay otros resortes que habrá que mover al respecto”, dijo.

Además, se preguntó “hasta qué punto antes de mover estas herramientas se debe tener un plan urbano” ya que el mercado valoriza los suelos donde se anuncia la construcción de viviendas mucho antes que los interesados puedan adquirir el inmueble.

Patrimonio

Por otra parte, Danza observa que hay una mirada diferente hacia lo patrimonial respecto al pasado. En el período dictatorial, dijo, el patrimonio arquitectónico fue descuidado, lo que dio origen a movimientos de reivindicación de los tramos de ciudad antiguos con valor histórico.

En la década del noventa hubo una aproximación distinta y se tendió a cuidar más del patrimonio, incluidas las obras arquitectónicas de antaño que agregan valor a la ciudad, manifestó. “Una ciudad con un buen patrimonio también es atractivo para la calidad el vida y el turismo”, opinó Danza.

Pero ello provocó que “todo lo viejo pasara a ser patrimonial por ser viejo”, y se llegó a un extremo que, a sus ojos, no fue positivo. “Se comenzó a decir que donde hay una casa antigua no puede haber un demolición. Y si se hace, el que lo promueve es el malo”, dijo.

“Es terrible empezar a demonizar cualquier cambio y renovación porque te empieza a congelar la ciudad y genera inseguridad sobre si comprar en determinado lugar y si varía la valorización de esa zona”, aseguró.

Para Danza, esto debería motivar “una reflexión” ya que la ciudad “necesita de espacios de libertad y espacios de renovación”. “Las sociedades precisan ver su tiempo reflejado en su ciudad”, sentenció el decano de la FADU.

Foto: FADU