Estiman que en Uruguay existe potencial demanda de viviendas con diseños disruptivos

El concepto tradicional de hogar cambió en los últimos tiempos. Las nuevas generaciones demandan un diseño distinto, nuevas facilidades, un inmueble adaptado a su estilo de vida y espacios comunes donde desarrollar actividades con amistades o los propios vecinos.

Varios especialistas consultados por Propiedades señalaron -aunque con matices- que en Uruguay existe una potencial demanda de viviendas con diseños disruptivos.

Fernando Sciarrota, socio de la consultora 4S, que trabaja en varios países de la región, sostuvo que “hay recepción” en el país para introducir cambios en el modelo tradicional de casa o apartamento. Se pueden desarrollar, desde su punto de vista, inmuebles que apuntes a segmentos específicos de mercado.

“La visión de la consultora es conceptualizar y ayudar a desarrolladores a tener proyectos disruptivos, agresivamente diferenciales. Es lo que predicamos”, afirmó Sciarrota.

En su ciudad de residencia, Córdoba, observa que hay un panorama muy similar al de la capital uruguaya. Se trata de una ciudad “conservadora, pero muy pujante”, consideró.

Desde su perspectiva, la generación llamada Millennial –de la que se han encargado de hablar los sociólogos- tienen gustos diferentes en cuanto a la vivienda. “En un tiempo serán los mayores compradores. Son el 50% del mercado”, afirmó.

Sobre la base que esta generación de personas (las nacidas entre los años 1980 y 2000) demandan una experiencia diferente de su hogar, Sciarrota cree que se puede ofrecer distintos tipos de inmuebles. Por ejemplo, aquellas personas catalogadas como foodies por su gusto por la comida y la cocina podrían ser más receptivas a casas o apartamentos con poca superficie cubierta y amenities especialmente diseñados para cocinar y tener grandes salas donde compartir las preparaciones.

Aquellos que practican yoga o alguna disciplina que explore la espiritualidad podrían tener mayor inclinación por apartamentos con áreas comunes amplias e instalaciones especiales. Los llamados techies (amantes de la tecnología), por su parte, demandarían apartamentos con espacios comunes en los que haya conectividad y mobiliario espacioso donde trabajar y desarrollar actividades lúdicas con juegos electrónicos.

Además, podría pensarse en el desarrollo de viviendas o complejos para personas mayores que necesiten determinadas facilidades de movilidad y comodidades para el día a día.

“Hay mil formas de conceptualizar” al potencial cliente, señaló el ejecutivo, quien afirmó que trabaja con varios diseñadores y arquitectos para poder materializar en Uruguay proyectos de esas características.

“Han llamado dueños de tierra, empresarios, entre otros, que hace años que quieren hacer proyectos del estilo pero la sociedad no los ha validado”, añadió.

Por su parte, el arquitecto Jorge Gambini, director del estudio Enciam, explicó a Propiedades que se debe analizar hasta qué punto el concepto “disruptivo” se puede materializar o si es “un discurso de marketing”.

“En Uruguay y en cualquier parte del mundo hay lugar para la novedad, por ejemplo en lo que tradicionalmente eran los servicios comunes y también en las características espaciales, organizativas y materiales de las viviendas”, dijo. Si se parte de la base que ha cambiado el espacio doméstico y ha evolucionado la demanda de amenities de los hogares, siempre se puede innovar en la materia, afirmó. “Lo convencional está más enraizado en las ideas estereotipadas que tenemos de cómo vivimos o de cómo viven los demás que en como realmente lo hacemos, el acto de habitar siempre es un reclamo de actualidad”, sostuvo.

Gambini también ponderó la creciente instalación de countries y complejos cerrados con servicios propios. Lo importante, desde su perspectiva, es que lo que se ofrezca junto al inmueble“siga siendo parte de la ciudad” porque, de lo contrario, se genera “una ciudad desigual y separada”.

En tanto, Marcelo Gualano, socio del estudio de arquitectos Gualano – Gualano, dijo a Propiedades que “la plaza uruguaya está bastante atrasada” en cuanto al desarrollo de viviendas con nuevos conceptos y diseños.

“La demanda está, pero no está el inversión pronto para correr el riesgo”, manifestó. ¿A qué se refiere? Cree que “no hay inversionistas dispuestos a arriesgar” porque “es mucho más seguro vender un apartamento clásico que uno que tenga una planta libre o una materialidad diferente”.

En el mercado paulista y porteño “se está consumiendo apartamentos más libres”, con un dormitorio no necesariamente definido, con cocinas abiertas y espacios más integrados, lo que permite, de alguna manera, resignificar los ambientes dentro de una unidad.

Esto no ocurre aún en Uruguay porque la plaza “es más conservadora” ya que el concepto y diseño tradicional “es lo que termina dando garantías de venta”, afirmó Gualano.

Pese a esto, cree que en el país hay lugar para la innovación porque “hay una clase joven que está consumiendo hace tiempo otra clase de hábitat, uno mucho más abierto que lo que están acostumbradas otras generaciones”.

Foto: arqhys.com