Sugieren aplicar incentivos económicos para mejorar eficiencia energética de inmuebles

20170522

La fuga de temperatura de una casa o un apartamento suele ser un problema recurrente. Provoca un elevado consumo de energía eléctrica en calefacción durante el invierno y de refrigeración en el verano.

Muchas de las construcciones ya existentes, que datan de más de 40 o 50 años, resultan ineficientes desde el punto de vista energético por tener muchos puntos desde los cuales pueden producirse fugas de temperatura y, de esa manera, quedar expuestas a las condiciones climáticas.

La arquitecta especialista en la materia Sofía Sáez sostiene que con un aislante térmico eficaz es posible reducir en un 50% el consumo de electricidad en las viviendas, una idea compartida por varios técnicos que han estudiado el tema.

En una conferencia dictada en la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT, Sáez indicó que los mayores problemas de eficiencia se registran en el parque ya edificado debido a que las nuevas construcciones están pensadas para evitar o mitigar la fuga térmica.

¿Cuál es la alternativa entonces? Aplicar desde el Estado exoneraciones tributarias y facilidades económicas para quienes desean realizar obras de aislamiento en sus viviendas, ya sean apartamentos o casas.

“Creo que el Estado debería de una alguna forma incentivar y apoyar, por ejemplo, creando incentivos y fideicomisos”, sostuvo Sáez, quien dijo conocer que la Intendencia de Montevideo está trabajando en la posibilidad de otorgar facilidades económicas a quienes rehabilitan su propiedad para optimizar la eficiencia energética.

Desde su punto de vista, es “importante sacar los cálculos económicos” del costo de las reformas necesarias, pero se estará “mejorando sustancialmente” el volumen de consumo de electricidad.

Según detalló la especialista, la mayor parte del parque construido, sobre todo luego de la década del 50, contempla construcciones del tipo de obra tradicional, con estructura independiente de pilares y vigas y cerramientos de mampostería cerámica. Estas tipologías constructivas generan, a corto y mediano plazo, grandes problemas de confort térmico, y en conjunción con un mal hábito de uso por parte del usuario, la aparición de patologías edilicias asociadas a un inadecuado diseño de la envolvente térmica.

Sáez indicó que los encargados del diseño de los edificios muchas veces sacrifican o simplemente soslayan aspectos vinculados al confort del usuario en aras de una concepción formal terminada. Por lo tanto, los edificios muchas veces terminan reduciéndose a meras expresiones formales, convirtiéndose en “cuasi monumentos”, y terminan haciendo “invivible” la estancia en su interior.

Consejos prácticos 

Sáez indicó que es posible adoptar medidas para conservar la temperatura interior de las viviendas, sobre todo teniendo en cuenta que el 30% del calor se pierde por el techo de los inmuebles, el 25% por los muros, el 20% por las aberturas, 5% por fuentes térmicas ubicadas dentro del hogar y el restante se pierde por otras vías.

“Las pérdidas energéticas van a existir, pero se pueden bajar a su mínimo”, afirmó. “Hay que trabajar, por ejemplo, sobre la cubierta porque es la que tiene mayores pérdidas, también muros, aberturas, etc.”, añadió.

Sáez sostuvo que se debe evaluar el aislamiento térmico de los cerramientos atendiendo al microclima del lugar y la orientación de cada uno de ellos. En orientación norte y noroeste es importante tener una buena inercia térmica, en orientación sur y sureste debe ser un elevado aislamiento térmico, y en orientaciones oeste y suroeste prevalecerá un equilibrio entre materiales que aporten inercia y asilamiento a la vez.

La especialista indicó que es recomendable aislar térmicamente no solamente los cerramientos verticales, sino también el suelo y la cubierta. De esta forma, se logrará una envolvente totalmente térmica y, por ende, se evitarán fugas de calor.

En su presentación, también dijo que se recomienda colocar el aislamiento en la parte exterior de la masa térmica, recubriendo los cerramientos, es decir lo más alejado posible de la “cara caliente” del muro.

Junto con el aislante, debe colocarse una barrera corta de vapor (lámina o material resistente) para evitar que penetre el vapor de agua al mismo y haga que pierda sus propiedades.

En definitiva, según dijo Sáez, todas las medidas que se adopten facilitarán la reducción de la tarifa eléctrica y redundarán en un mejor confort hogareño.

Foto: blogrehabilitacionedificios.com