Construcciones flotantes despiertan interés dentro y fuera de fronteras

El desarrollo de proyectos inmobiliarios flotantes despierta interés dentro y fuera de fronteras a partir de iniciativas que se observan en suelo uruguayo y extranjero. Se trata de vivenciar un encuentro diferente con la naturaleza, cambiar el entorno y aprovechar las bondades de las nuevas tecnologías de construcción a partir de la madera. Pocos emprendimientos han prosperado hasta el momento, pero la curiosidad llevó a que se recibiera varias consultas sobre cómo es edificar sobre el agua.

La empresa argentina Ingenia Eco tiene varios proyectos en su país, pero observa con apetito el mercado uruguayo. Experimenta con la construcción de casas sobre el agua de lagos y ríos de pequeñas dimensiones cuando se verifica que las grandes corrientes no afectan la tranquilidad de la zona. Las características centrales son la sustentabilidad y la ecología.

El director de la empresa, Pablo Gargiulo, explicó a Propiedades que a partir de un proyecto de construcción de casas prefabricadas para Tierra del Fuego comenzó a trabajar con el personal de la compañía en modelos de vivienda “ecofriendly”.

Detalló que impulsa la edificación de unidades que están hechas con madera de bosques cuya calidad fue certificada. Al material se lo trata con productos no contaminantes a fin de evitar que sus trazas lleguen al suelo o a los cursos de agua.

Las casas se arman sobre un "pontón" o "flotador" de ferrocemento, lo que permite que toda la estructura permanezca a flote una vez que es colocada sobre el agua. “Se mantienen a flote porque son livianas y el volumen de agua que desaloja el pontón es superior en peso específico al peso de la casa que es de madera”, precisó.

Los pontones se fabrican en el taller de la compañía, en Buenos Aires. Luego se "botan" en el agua donde se prueban, explicó Gargiulo. Las casas se arman sobre el pontón que está flotando y amarrado.

Las unidades combinan la luz eléctrica con paneles solares que generan energía propia para la casa y, también, cuenta con techos verdes para mejorar la capacidad de aislación térmica.

Por otra parte, la vivienda cuenta con un sistema que permite tomar agua de lluvia y del lago que tiene debajo para tratarla y permitir su utilización con fines domésticos, indicó Gargiulo.

“Esto es algo innovador en la región y consideramos que es una vivienda que resolverá temas a futuro, al ser flotantes y estar en costas, son aptas para los crecimientos de los ríos, ya que no se inundan, eso desde lo técnico, sin contar lo placentero que es vivir dentro y estar rodeado de agua. Hay que experimentarlo para conocer el real valor que tiene”, manifestó.

Las casas tienen distintos metrajes y se pueden hacer a pedido. Por lo general, la planta tiene unos 35 metros cuadrados y pueden tener dos o tres pisos. La empresa tiene diseños de viviendas de 70, 100 y 135 metros cuadrados. Todas cuentan con balcones y decks para aprovechar la vista en altura, según la información proporcionada.

esde Ingenia Eco no se quiso profundizar en el precio de la unidad. “El costo depende de muchos factores como el tipo de flotador, tipo de materiales elegidos y su equipamiento”, indicó.

La empresa promociona el ideal de “la casa libre” en el portal econautico.com.ar: “Una casa que no está fija a un terreno y que se puede mudar hacia otro lugar; que produce su propia agua potable tomándola del canal en el que flota, sin usar cloro; que trata y recicla todos sus efluentes y residuos sin contaminar el entorno natural; que ofrece un espacio de techo verde donde cultivar algunos frutos y hortalizas orgánicas; y que genera toda la energía necesaria por medio de un sistema verdaderamente alternativo”.

Ya hay tres casas flotando en Dique Luján, una localidad argentina ubicada en la provincia de Buenos Aires, a 50 kilómetros de la Capital Federal. La idea es formar un pequeño barrio de unas 15 o 20 casas flotantes.

Ingenia Eco también pretende desarrollar un proyecto de 50 casas en una isla en Tigre. Se trata de viviendas ubicadas sobre palafitos y una porción menor sobre el agua, explicó Gargiulo.

Estas unidades podrían contar con un espacio interior destinado al desarrollo de una huerta orgánica para la producción de alimento propio para los habitantes del complejo.

Al momento, está descartada la construcción de edificios. “Más de tres pisos no conviene ir en altura por una cuestión del centro de gravedad de la construcción. Cuanto más bajo esté, más estable es la vivienda”, sostuvo.

Ingenia Eco no quiere comercializar a cualquiera sus unidades habitacionales. De los interesados, eligen a “personas que mejor sintonicen con la filosofía del proyecto”. “La idea es crear un auténtico grupo de afinidad que pueda dar lugar a una convivencia enriquecedora, sensible y armónica”, subraya la web de la empresa.

La iniciativa implica crear un Centro de Artes y Eventos como espacio de “encuentro y actividades” en el que participen los vecinos. De esa manera, se consolidará una “privacidad comunitaria”, que supone vivir con un “saludable nivel de privacidad natural, rodeado de amigos vecinos, con los cuales habrá siempre una opción para compartir múltiples experiencias”. 

La empresa quiere cruzar fronteras y promocionar en Uruguay las características de este tipo de soluciones habitacionales. Ya hubo contactos con el responsable de un predio en una zona próxima a la Barra de Maldonado.

“Por el momento tenemos la fábrica en Buenos Aires y tendríamos que evaluar las condiciones para pensar en fabricarlas en el exterior”, se limitó a explicar el empresario.

Por otra parte, Gargiulo indicó que “la idea de hacer casas sobre el agua resuelve el tema de la propiedad privada en el uso del suelo” ya que “no hace falta tener un terreno para tener una casa”. “La casa puede estar amarrada y flotando sobre el agua, que no tiene dueño, solo hace falta cumplir los requisitos de Prefectura”, dijo.

Experiencia hotelera

Uruguay cuenta desde 2012 con el primer hotel flotante de la región. Se llama Laguna Garzón Lodge, y se encuentra emplazado en ese sitio del departamento de Maldonado. Cuenta con 12 habitaciones hechas principalmente de madera que flota sobre tanques de plástico y otros materiales tratados que permiten mantener la estructura en la superficie. Además, los espacios comunes reposan sobre palafitos.

Cada habitación tiene sus amarras que van a la marina y dos anclas que son cuadrados de hormigón bajo el agua que se van regulando según el viento y la creciente de la marea.

Uno de los responsables del emprendimiento, Pablo Sosa, dijo a Propiedades que el hotel ha sido un éxito desde que fue inaugurado. Los comentarios de los visitantes en sitios web como TripAdvisor y Booking.com exhiben que se trata de una realidad.

Conjuga la naturaleza, las aguas tranquilas de la laguna y la alimentación en base a la pesca del día y los frutos recolectados en la zona. Asimismo, se ofrecen actividades como recorridas por las cercanías en bicicletas o paseos en los botes de los pescadores. “Bienvenidos a bordo”, le dicen a los turistas que se quedan en las habitaciones, explicó Sosa.

El desarrollo del proyecto, a cargo de su hermano, Fernando Sosa, incluyó cinco años de tratativas con la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos, la Dirección Nacional de Hidrografía y la Intendencia de Maldonado. Asimismo, se celebraron varias audiencias públicas con los lugareños a fin de explicar las características del hotel y dar cuenta de las medidas para evitar que el ecosistema se vea afectado. La Laguna Garzón fue declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.

La idea es mantener el proyecto tal cual está. No se buscará agregar más habitaciones ya que la intención es no superpoblar el lugar. Sosa reveló que le han consultado desde Argentina y Brasil para poder desarrollar complejos similares, pero aún no hay nada resuelto.

Junto a su hermano se encuentra analizando la viabilidad de esas posibilidades, todas fuera de fronteras, por lo que en caso de prosperar se replicará el modelo hotelero con un claro signo uruguayo.

FOTOS: www.lagunagarzon.com.uy y www.econautico.com.ar