En los últimos tres años, el valor de las viviendas en Buenos Aires creció 5 veces más rápido que en Montevideo

20180529

Muchos analistas, que escriben una y otra vez sobre las inversiones inmobiliarias y lo hacen siempre con una visión adversa, consideran poco la plusvalía de los activos inmobiliarios, que se expresa aun en épocas poco favorables.

El valor de las viviendas en Buenos Aires, medido en dólares corrientes, ha crecido en los 10 últimos años a una tasa anual de 8,30%.

Ese ciclo comenzó con la crisis de Lehman Brothers, siguió con la crisis mundial de 2009, se realimentó en 2012 con la crisis de la banca europea y vivió los peores años del gobierno de CFK, con cepo cambiario, restricciones de todo tipo y una economía que crecía muy poco.

Bastaron los primeros años de cierta normalidad que trajo la administración Macri, para que los precios recuperaran el terreno perdido, crecieran a tasas de dos dígitos anuales y empardaran las subas de Montevideo, que habían estado por encima de las alzas de Buenos Aires entre 2008 y 2014.

Significa esto que quien invirtió U$S 100.000 en un apartamento en Buenos Aires, en el complicado 2008, quizás repatriando fondos que tenía por entonces en Estados Unidos, tiene hoy un activo que supera los 180.000 dólares de valor, sin considerar la renta que pudo obtener en ese lapso.

Por aquel entonces, cuando uno de los principales bancos del mundo iba a la quiebra en Estados Unidos, los argentinos pagaron hasta 10% de comisión para poder repatriar sus fondos desde el por entonces inseguro Estados Unidos, hacia Argentina.

Parte de esos fondos se volcaron al mercado inmobiliario local, pese a que el contexto internacional era adverso y la economía argentina estaba sintiendo el cimbronazo de esa crisis global.

Nadie puede dudar que las inversiones inmobiliarias son caras, en términos de costos de entrada y salida, no tienen la liquidez de un bono o de las acciones y en ocasiones el valor de los activos se erosiona.

Pero aun considerando todos esos factores adversos, la plusvalía que suele obtenerse aun sin entrar a un mercado en el mejor momento, es excepcionalmente elevada.

A ello debe sumarse la seguridad de la inversión inmobiliaria, preferida  particularmente por los inversores más adversos al riesgo.

En tiempos en que los fondos de pensiones tienen dificultades en todo el mundo y donde el porcentaje de arrendatarios crece sin cesar, las rentas inmobiliarias van ocupando un espacio creciente en los portafolios de los pequeños y medianos inversores, que desean garantizarse con ello una vejez estable y segura.

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Frente a este contexto y particularmente en países en los que recalificar suelo rural a urbano es una tarea difícil, el precio de las viviendas sigue expandiéndose con una fuerte incidencia del valor de la tierra, en el precio final.

Las cosas están cambiando, pero como hace un siglo lo hacían nuestros padres y abuelos, la renta inmobiliaria volvió a ocupar un lugar importante en las carteras de los inversores y la magnitud de la plusvalía así lo demuestra.

En Uruguay se han invertido para renta casi 10.000 millones de dólares desde 2011 a la fecha, todos los fondos que manejan las AFAPs eran a fines de 2017 algo inferior a los 13.000 millones de dólares. La comparación entre ambos valores da cuenta de la importancia creciente que tiene la inversión inmobiliaria para renta en el Uruguay.

Y esto a pesar de la constante prédica adversa de algunos administradores de patrimonio. ¿Será que tanta gente está equivocada?

 

* Los cálculos para Buenos Aires son elaboración propia en base a datos de Reporte Inmobiliario. Para Uruguay ídem, en base a datos del INE y propios para 2017 y 2018.

Foto: pixabay.com