Analizan nueva legislación para dar respuesta a las necesidades de vivienda; se reconoce problemas de acceso para capas bajas y medias

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El gobierno y la academia analizan cuáles son los posibles cambios a la ley de vivienda de 1968 para dar respuesta a las necesidades de las capas medias y bajas de la sociedad. Se parte de la base que existen problemas de acceso que se han prolongado en los últimos años más allá de los incentivos a la construcción, según se desprende de varias actividades que se han realizado con motivo de los 50 años de la norma habitacional.

Por ejemplo, en una actividad llevada a cabo en la Facultad de Arquitectura la pasada semana, la vicepresidenta Lucía Topolansky aseguró que “han cosas que se han hecho bien” al amparo de la ley de 1968, pero “otras se han hecho mal”, como construir en zonas sin saneamiento y con problemas de conectividad desde el punto de vista del transporte público.

A su turno, el decano de la casa de estudios, Marcelo Danza, sostuvo que aquella legislación satisfizo algunas necesidades de vivienda de la época, pero manifestó que hoy en día es necesario repensar el enfoque de las edificaciones con fines de residencia.

“A veces el legislador no lee bien las necesidades contemporáneas de vivienda”, dijo el jerarca de la Facultad de Arquitectura, quien anunció la creación de una Maestría en Vivienda y Hábitat junto al Ministerio de Vivienda.

En esa misma actividad, la docente Carmen Terra, del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales, señaló que es necesario contar con una nueva normativa nacional de vivienda para lograr un objetivo hasta ahora no alcanzado: que los sectores más bajos de la sociedad -y también algunos medios- puedan tener una solución habitacional digna.

“Hay muchas dificultades para materializar el acceso a la vivienda” y hoy en día el rol del Estado ha sido de “facilitador” de la actividad privada y no de constructor, señaló.

Ante esta realidad, donde la rentabilidad del inversor privado está en juego, “no se ha logrado compatibilizar las necesidades de vivienda con las oportunidades”, aseguró.

Terra también pidió prestar atención al cambio de la composición familiar ya que hay cada vez más familias monoparentales o con una constitución no tradicional. Las políticas de vivienda deben dar respuesta a esta realidad, añadió.

Por su parte, la docente Adriana Berdía, también del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales, exhortó a pensar en los cambios que requiere la ley de vivienda de 1968, especialmente ante la necesidad de construir más inmuebles para personas de baja capacidad adquisitiva.

A su entender, se debería “desmercantilizar algunas áreas de la ciudad” para destinarlas a la construcción de viviendas para quienes no pueden hacer frente a los costos de un inmueble en el mercado tradicional.

En esas zonas se debería “establecer términos de negociación diferentes” y ello implica que algunas porciones del suelo se “emancipen del mercado”, dijo.

Foto: finanzaspersonales.co