Proponen debatir ordenamiento y distribución habitacional de Montevideo

20181119

Un trabajo elaborado por la arquitecta Lucía Dean presentado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo señala la necesidad de construir “vínculos de cooperación entre lo nuevo y lo existente” para “establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales”.

El trabajo se titula “Ciudad Capaz” e interpela el ordenamiento territorial y la distribución habitacional de Montevideo.

Dean sostiene que “en la actualidad, el debate sobre la estrategia que la ciudad debe asumir para construir relaciones más justas y sustentables posiciona al suelo urbano en un lugar de privilegio”.

En ese contexto, “la posibilidad de acceso a servicios y el contar con infraestructuras adecuadas se vuelve un diferencial a la hora de pensar la ciudad” y “la función social del suelo y el acceso equitativo a las zonas mejores servidas se vuelve la principal dificultad a la hora de pensar en la construcción de nuevas viviendas”.

Hoy en día, indica Dean, “los diferentes organismos se plantean la elaboración de políticas que ataquen la subutilización de los espacios urbanos” y, a raíz de esto, existe la “oportunidad de repensar ese sustrato existente para poder desarticular los imaginarios que muchas veces acotan las posibilidades de intervención”.

Desde su perspectiva, la necesidad de construir más viviendas motiva que se traslade el “enfoque cuantitativo a uno cualitativo”, mirando la ciudad “ya no desde la densidad sino desde la intensidad de uso”.

“Esto contrasta con la necesidad de un uso más intensivo de las zonas centrales y podría ser el resultado de la incapacidad de la propia trama urbana de responder a la necesidad de espacio semipúblico con modelos de mayores densidades. Habiendo cambiado el funcionamiento de la ciudad, las viviendas continúan respondiendo a lógicas anteriores y, en los casos de densidad elevada, en lugar de reelaborar el esquema previo, renuncian tanto a espacios abiertos como a áreas semipúblicas sin que en la mayoría de los casos los habitantes puedan volcar dichas actividades a los espacios públicos”, sostiene la arquitecta Dean en su trabajo “Ciudad Capaz”.

Revisar

A lo largo de su escrito, propone revisar el concepto de obsolescencia de los espacios edificados. Cree que lo mejor es realizar un reordenamiento de la ciudad, especialmente de los espacios ocupados para intervenir en ellos y crear soluciones habitacionales en la trama urbana.

“Allí donde las relaciones que establece la vivienda han quedado desfasadas de las transformaciones del habitar actual, se abre un abanico de oportunidades de modificación de las condiciones de uso que sólo es posible a través de la transformación”, sostiene.

“Reconceptualizar el patrimonio existente como un espacio de oportunidad para operar fuera de las constreñidas reglas de juego de la construcción en la actualidad nos interpela sobre nuestra propia realidad construida. ¿Son nuestros espacios centrales lugares obsoletos en términos de infraestructura edilicia? ¿Es necesario la aplicación de estrategias de sustitución para redensificar las áreas altamente servidas o existe una operativa alternativa? ¿Qué posibilidades se encuentran en la sinergia entre la vivienda existente y la vivienda nueva? ¿Es posible construir edificaciones que a su vez aporten a una recodificación de lo existente?”, añade.

Por este motivo es que propone “explorar” vínculos de “cooperación entre lo nuevo y lo existente”.

Y explica. “Ello nos permitiría primeramente, establecer relaciones más complejas en las edificaciones finales ya que son el resultado de la particularidad del caso concreto de un sustrato existente y no la aplicación de reglas genéricas de obra nueva. Por otra parte, se disminuyen costos tanto de demolición como de cimentación que permiten pensar en mayores inversiones. Asimismo, refuerza las estrategias de densificación en zonas altamente servidas despegándose de operaciones puntuales de alto aprovechamiento del padrón para realizarlas de forma extensiva en densidades medias. Finalmente, actualiza las relaciones existentes con su entorno e internamente”.

Dean subraya que “gran parte del tejido existente en zonas centrales está compuesto de viviendas unifamiliares de uno o dos niveles” que “muchas veces responden a condicionantes de una realidad ya no existente, tanto en su interior como en su relación con el entorno”.

La arquitecta explica que tipologías derivadas del tipo patio, con espacios comunes abiertos a la vereda y dormitorios vinculados al patio central, van siendo modificados en su vínculo con el exterior obturándolo para adecuarse a las expansiones o necesidades de aislamiento de los nuevos ocupantes.

Por otra parte, agrega, el espacio vereda, anteriormente expansión natural de la vivienda, se vincula a calles transitadas volviéndose un motivo de disconfort por la ausencia de un espacio de amortiguación. Vinculado a ello, los espacios de relacionales interviviendas desaparecen por la recodificación de la relación con la vereda, ahora alejada de las dinámicas domésticas.

A modo de conclusión, Dean afirma que “ningún soporte es neutro y ser conscientes de las condicionantes que tiene cada uno es fundamental a la hora de diseñar”.

“Pensar el entorno en clave estática nos priva de la capacidad creadora de la realidad y de la riqueza que contienen los procesos híbridos por fuera de los límites abstractos de ordenación”, sentencia.

Foto: Wikipedia