Sistemas de seguridad en viviendas evolucionan con videovigilancia y domótica

20170227

La seguridad de las casas y apartamentos evoluciona conforme pasa el tiempo y a medida que la delincuencia desarrolla nuevos métodos para violar los dispositivos operativos. Nadie está a salvo del accionar criminal, pero las empresas especializadas ofrecen servicios cada vez más más amparados en la tecnología.  

Según varios empresarios de la rama consultados por revista Propiedades, la videovigilancia y la domótica son la nueva cara de la seguridad en Uruguay, sobre todo por el aumento de los costos de la contratación de guardias privados de seguridad.  

De acuerdo a Oscar Sagasti, director de Securitas, cada vez más edificios migran su sistema hacia la videovigilancia y los sistemas inteligentes de detección de violación de espacios cerrados. La idea es poder saber a ciencia cierta mediante esta tecnología que ocurrió un hecho delictivo real y no que se disparó la alarma en una residencia por un error o un accionar involuntario del propietario.  

Esto permitirá mejorar el funcionamiento de la seguridad porque con el sistema tradicional de alarma los móviles que se apersonaban en las viviendas supuestamente vulneradas confirmaban en el 90% de los casos que se trataba de una “falsa alarma”, dijo Sagasti.  

Además, por disposición del Ministerio del Interior la policía únicamente concurre a una casa con protección de seguridad si el personal privado confirma que ocurrió un delito o que el crimen está en proceso.  

El presidente de la Federación de Empresas de Seguridad, Agustín Pose, sostuvo que “cada vez se apela a más tecnología porque es económico”. Y explicó: “Enrejar todo y colocar una concertina es caro. Por eso, se apela a sistemas más inteligentes”.  

Sagasti indicó que los nuevos dispositivos que se instalan en Uruguay permiten operar los sistemas de seguridad desde los teléfonos celulares. Además, se puede acceder mediante esos mismos teléfonos a las imágenes de las cámaras de vigilancia.  

“Se va migrando hacia el Building Management System (BMS)”, dijo el especialista. Se trata de un sistema de gestión de edificaciones, basado en un software y un hardware de supervisión y control que se instala en los edificios. Con este concepto, se define la automatización integral de inmuebles con alta tecnología. 

Se puede controlar desde una computadora o un celular todas las medidas electrónicas de seguridad, pero también el sistema de detección de incendios, el funcionamiento de la calefacción, entre otros. 

Todos coinciden en que no hay estrategias infalibles. Todas las viviendas tienen su “punto débil”, que puede ser una ventana, un patio o cualquier lugar que tenga contacto con el exterior, subrayó Pose.  

La tecnología evolucionará al sistema de detección facial de quienes sean detectados por la videovigilancia, pero como recién se comenzó a experimentar el uso de este software en el fútbol uruguayo se estima que su llegada al hogar tardará algunos años. Los costos son elevados, y aún ningún particular pidió una cotización para uso hogareño, pero ambos empresarios creen que es cuestión de tiempo.  

“A veces los jueces penales no aceptan las imágenes de la videovilancia como prueba de delito”, recordó Pose. Con el reconocimiento facial se prevé que esto no ocurra. 

Miles de guardias 

Si bien se constata que hay una migración hacia el uso de tecnología, las empresas de seguridad observan cierta estabilidad en el número de guardias privados destinados a la custodia de casas y apartamentos.  

Se estima que unas 25.000 personas son empleadas por las compañías del rubro. Del total, unas 20.000 trabajan en seguridad de viviendas, empresas, industrias y locales comerciales. El resto se divide entre el transporte de valores y el personal abocado a la tecnología.  

¿Qué ha ocurrido? El costo de la mano de obra creció conforme pasó el tiempo producto del reclamo del sindicato del ramo, que contó con el respaldo del Pit Cnt y del propio gobierno, que alentó el crecimiento de estas empresas y la eliminación del régimen 222 de la Policía. 

“Lo más positivo y seguro es la seguridad con personal. En zonas de alto poder adquisitivo son permanentes. En lugares con menor poder adquisitivo se recurre a ellos en episodios puntuales”, sostuvo Pose.  

A partir del 1 de enero, el convenio colectivo del sector estableció que el salario mínimo de un vigilante es de 21.590 pesos nominales por mes. En enero de 2016, la paga mínima era de 19.772 pesos y un año antes totalizaba los 17.463 pesos. 

Vulnerabilidad

Según el Ministerio del Interior, en 2016 aumentó 4,6% el número de hurtos en comparación a los denunciados en 2015. El robo en el interior de viviendas fue el 14,8% del total denunciado, es decir casi 17.000 casos.  

En tanto, la cartera informó que se redujeron las rapiñas (robo con violencia) en 3,7%, pero las rapiñas en el interior de los hogares aumentaron un 5,7% entre 2015 (460) y 2016 (486). 

La Unión, Cordón y Pocitos son los tres barrios con mayor número de denuncias por hurto, de acuerdo al reporte del Ministerio del Interior, aunque tiene en cuenta también los episodios vividos por transeúntes, comercios y automovilistas, entre otros.   

Por otra parte, el estudio del Ministerio del Interior arroja que del total de denuncias por hurto recibidas en la seccional 22 (Melilla), el 34% corresponde a denuncias por robos en viviendas. Se trata del mayor porcentaje al tomar en cuenta todas las seccionales de la capital.  

En importancia, de acuerdo al porcentaje total de denuncias por hurto, le siguen las comisarías 20 (Santiago Vázquez), con un 26%, y la 14 (Malvín y Punta Gorda), con 25,7% del total de denuncias de hurto. 

Tanto Pose como Sagasti coincidieron en señalar que en normal que los robos a las viviendas se trasladen hacia la zona de veraneo durante la temporada estival. Se presume que los turistas uruguayos y los extranjeros cuentan en el interior de las casas o apartamentos con dinero y objetos de valor, explicaron.  

De todos modos, señalaron que es el momento en donde se registra también un número elevado de robos e intentos de robo en inmuebles cuyos propietarios se presumen están de vacaciones.

Foto: Ministerio del Interior