Gobierno reconocerá en foro de la ONU necesidad de avanzar en planes de ordenamiento territorial

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El gobierno pondrá sobre la mesa los principales problemas que experimentan las ciudades y los espacios urbanos uruguayos en el foro “Hábitat III” de ONU, formalmente llamado Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible.

Se llevará a cabo en Quito, Ecuador, entre el 17 y el 20 de octubre. Se trata de un espacio en el que representantes gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil debatirán sobre los principales desafíos en materia de medio ambiente y desarrollo urbano.

El gobierno realizó a través del Ministerio de Vivienda una consulta a varias entidades vinculadas a la materia y elaboró un documento que presentará en el foro de ONU, al que accedió Propiedades.

En el texto se señala la necesidad de avanzar en una planificación adecuada de los espacios urbanos y racionalizar la construcción de viviendas en zonas medias y centrales de las ciudades, evitando la instalación de inmuebles en lugares inundables o con problemas de acceso a los servicios públicos. 

El reporte destaca que se debe trabajar más en el diseño de instrumentos de ordenamiento territorial (IOT), en línea con lo que establece la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible. En ese sentido, se explica que se han aprobado 54 instrumentos de ordenamiento territorial. Doce de los 19 departamentos del país cuentan con directrices departamentales, mientras que 26 ciudades y localidades cuentan con planes locales, siendo siete de ellas capitales departamentales.

Además, hay dos Estrategias Regionales de ordenamiento territorial aprobadas y vigentes que involucran a ocho departamentos. Adicionalmente, hoy existen 80 IOT con evaluación ambiental estratégica (EAE) aprobadas de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) y 150 se encuentran en proceso de tramitación.

El 76% de la superficie nacional está planificada bajo alguna de estas figuras. Los ámbitos de aplicación de las Directrices departamentales representan un 57% de la superficie nacional y el de las Estrategias Regionales un 33%.

La planificación territorial es importante para evitar que los ciudadanos continúen instalándose en zonas inundables. Según una estimación realizada para 18 ciudades, incluida Montevideo, hay en el país 77.214 personas y 25.136 viviendas ocupadas en áreas inundables.

Estas zonas inundables, con distintos niveles de riesgo, requieren medidas particulares. Entre ellas se encuentran asentamientos precarios e irregulares en zonas de riesgo alto de inundación y viviendas en zonas inundables por falta de estudios previos a su localización.

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El gobierno recuerda que la Ley de Ordenamiento Territorial establece la exclusión en el proceso urbanizador de los suelos “con riesgos naturales o con afectación de riesgos tecnológicos de accidentes mayores para los bienes y personas”, así como los predios situados total o parcialmente en terrenos inundables, a un nivel inferior a 50 centímetros por encima del nivel alcanzado por las más altas crecientes conocidas.

En diálogo con Propiedades, el director de la Dirección Nacional de Vivienda (DINAVI), Salvador Schelotto, dijo que Uruguay puede mostrar como “uno de sus éxitos” haber desplegado un sistema de planificación del territorio que antes no existía.

“Esto genera una plataforma mejor para vincular las políticas de vivienda con las políticas urbanas. Al día de hoy, esto es un proceso que se sigue construyendo, pero genera condiciones para que los diferentes niveles de gobierno puedan coordinar sus políticas en el espacio y puedan resolver este tipo de temas de la agenda urbana que tienen que ver con la sostenibilidad, la resiliencia, la adaptación al cambio climático y otros factores que son contemplados como riesgos o como situaciones de posibles afectaciones a las comunidades urbanas, y que con una acorde planificación pueden enfrentarse con mejores herramientas”, indicó.

Acceso al suelo

El Ministerio de Vivienda reconoce en el documento las “dificultades que aún se dan en relación al acceso al suelo urbano y a través de él a un hábitat adecuado”. Es por ello que se afirma “imperioso” recurrir a los instrumentos previstos en la Ley de Ordenamiento Territorial y en otras normas para “ayudar a acceder al suelo urbanizado en calidad y cantidad suficiente para satisfacer los requerimientos de los sectores sociales de menores ingresos”.

Si ello no ocurre, “se continuarán expandiendo las ciudades en un país en donde el crecimiento demográfico es mínimo”, alerta el gobierno.

 Es por este motivo que se entiende importante que nuevo programa urbano regule y apoye la inversión privada para “potenciarla más allá de la obtención de rentabilidad inmediata”, al tiempo que garantice la intervención directa del Estado a través de sus planes habitacionales.

En este marco, el Poder Ejecutivo reconoce la “valiosa experiencia de asociativismo para la producción del hábitat” que tiene Uruguay. El cooperativismo de vivienda es “la expresión principal y más importante, pero no la única”, añade el documento al destacar que “este asociativismo ha sido responsable de buena parte de la producción de ciudad”.

Al poner sobre la mesa los objetivos del Plan Quinquenal de Vivienda 2015 – 2019, se recuerda que se procura “potenciar la utilización de áreas urbanas consolidadas y servidas para la implantación de vivienda” y que “se continuará trabajando para aumentar la oferta de suelo para vivienda de interés social en el marco de las carteras de inmuebles, procurando la utilización intensiva de la ciudad existente”.

Comportamiento demográfico

Para poner sobre relieve lo que han sido las políticas habitacionales en los últimos años y dar cuenta de los planes a futuro, se hace un repaso de las características demográficas uruguayas.

Como ya es conocido por estas latitudes, se destaca que “existe bajo crecimiento poblacional pero aumenta la esperanza de vida, por lo que hay más adultos mayores, que en determinados estratos socio-económicos tienden a vivir solos.  Esto conlleva a la necesidad de viviendas parahogares unipersonales y con acondicionamiento funcional acorde a la edad”.

Además, se explica que los jóvenes han cambiado sus pautas de emancipación, que “se produce en una etapa de relativa precariedad laboral y de proyecto familiar”, por lo que las características de las viviendas buscadas se adaptan a ese contexto.

También se profundiza en las “fragmentaciones familiares” que “implican una demanda urgente de vivienda de menor tamaño, y por relativo corto plazo”, al tiempo que se advierte que “la composición y el tamaño de los hogares varía más a menudo y más bruscamente en la medida en que aumentan las convivencias provisionales”.

El gobierno explica en el documento que el estancamiento de la población, con un aumento en el número de hogares, implica la disminución del tamaño medio de las viviendas.

Asimismo, pondera que hay mayor movilidad residencial por distintos motivos, pero especialmente por factores laborales. Qué hace pensar esto, puede preguntarse uno. La respuesta con visión a largo plazo es clara para el Ejecutivo: “Trae aparejado la necesidad de acceso al mercado habitacional en el lugar de destino. Una visión de futuro conduce a imaginarentornos urbanos y ciudades más densas y sustentables, más eficientes en su consumo energético,  en la gestión del transporte público, la provisión de los servicios, con mejor   movilidad y accesibilidad, más resilientes a la variabilidad climática y con una clara reversión de las tendencias excluyentes y segregadoras que favorezcan una convivencia armónica”.

Fotos: SkyscraperCity, ONU y Wikipedia.